Organizar la casa después del verano ayuda a afrontar con más calma el regreso a la rutina. Terminan las vacaciones, recuperamos los horarios habituales, volvemos al trabajo o al colegio y muchos de los objetos que hemos utilizado durante los últimos meses dejan de ser necesarios cada día.
No hace falta reorganizar toda la vivienda ni dedicar un fin de semana completo a ponerla patas arriba. Una forma mucho más sencilla de poner orden en casa tras las vacaciones es centrarse en aquellas zonas cuya utilización realmente cambia en septiembre.
Retirar lo que ya no utilizamos, recuperar los espacios de uso diario y preparar poco a poco la casa para el otoño puede ser suficiente para volver a la rutina con mucho más orden.
En este artículo
01 · ¿Por qué septiembre es un buen momento para reorganizar la casa?
02 · Empieza por retirar lo que pertenece al verano
03 · Recupera el recibidor para la rutina diaria
04 · Reorganiza el dormitorio antes del cambio de temporada
05 · Revisa la cocina y recupera las zonas de uso diario
06 · Guarda correctamente lo que no utilizarás hasta el próximo verano
07 · Etiqueta solo aquello que realmente necesites identificar
08 · Crea pequeñas rutinas para que el orden dure
09 · Cómo organizar la casa después del verano sin hacerlo todo de golpe
1. ¿Por qué septiembre es un buen momento para reorganizar la casa?
Septiembre funciona casi como un pequeño comienzo de año. Cambian los horarios, regresan determinadas actividades y aparecen nuevamente mochilas, chaquetas, zapatos, material de trabajo o del colegio y otros objetos que durante las vacaciones apenas utilizábamos.
Al mismo tiempo, todavía conservamos muchas cosas propias del verano: bolsas de playa, toallas, sombreros, accesorios para la piscina, ropa muy ligera o productos que probablemente no volveremos a utilizar hasta el año siguiente.
El objetivo no debería ser encontrar un lugar nuevo para todo, sino adaptar la organización de la casa a la nueva rutina.
Antes de comprar cajas, muebles u organizadores, conviene empezar revisando lo que ya tenemos.
2. Empieza por retirar lo que pertenece al verano
Una de las formas más rápidas de recuperar espacio es localizar los objetos estacionales que continúan ocupando las zonas de uso diario.
Reúne lo que ya no vas a utilizar cada día
No hace falta guardar todo lo relacionado con el verano el mismo día. A mediados de septiembre todavía podemos necesitar determinadas prendas o accesorios.
Empieza únicamente por aquello que sabes que ya no utilizarás habitualmente: accesorios de playa o piscina, algunos juguetes de exterior, determinadas toallas, bolsas, sombreros u otros objetos claramente estacionales.
Reunirlos permite comprobar cuánto tenemos antes de decidir dónde guardarlo.
Separa antes de guardar
Guardar automáticamente todo lo que hemos utilizado durante el verano puede hacer que conservemos durante meses objetos que realmente ya no necesitamos.
Puedes dividirlos en cuatro grupos:
Conservar
está en buen estado y sabes que volverás a utilizarlo.
Donar
ya no lo necesitas, pero otra persona puede aprovecharlo.
Reciclar
ha terminado su vida útil y sus materiales pueden depositarse en el sistema de reciclaje correspondiente.
Descartar
está deteriorado y no puede reutilizarse ni reciclarse.
Este pequeño filtro evita utilizar espacio de almacenamiento para cosas que probablemente volveríamos a descartar el verano siguiente.
No guardes nada sin revisar su estado
Las toallas o textiles deben estar completamente limpios y secos antes de almacenarlos. También conviene revisar bolsas, juguetes y accesorios para comprobar que no tengan humedad, arena o suciedad.
Unos minutos de revisión ahora pueden evitar encontrarnos con una desagradable sorpresa cuando volvamos a abrir la caja dentro de varios meses.

3. Recupera el recibidor para la rutina diaria
El recibidor es una de las zonas donde más se nota el regreso a la rutina.
Durante las próximas semanas volverán a aparecer chaquetas, zapatos cerrados, bolsos, mochilas, llaves y otros objetos que entran y salen de casa prácticamente todos los días.
Deja sitio para lo que utilizas a diario
El primer paso consiste en retirar del recibidor aquello que ya no debería estar allí.
Después podemos reservar espacios concretos para los objetos cotidianos. Un perchero puede recoger chaquetas y bolsos; un zapatero evita que el calzado termine repartido junto a la puerta; y un banco con almacenaje puede cumplir más de una función cuando disponemos de poco espacio.
La clave no está en llenar la entrada de organizadores, sino en que cada objeto habitual tenga un lugar lógico y fácil de utilizar.
Evita convertir la entrada en una zona de descarga
Llegar a casa y dejar las cosas en la primera superficie disponible es cómodo. El problema aparece cuando esa acción se repite todos los días.
Una consola puede acabar llena de correspondencia, tickets, llaves, gafas y pequeños objetos. El banco puede acumular bolsas y el suelo convertirse rápidamente en un segundo zapatero.
Antes de añadir más capacidad de almacenamiento, observa qué objetos se acumulan habitualmente. Eso permite buscar una solución para el problema real.
Reserva un lugar para llaves y pequeños objetos
Las llaves son un buen ejemplo de objeto pequeño que puede generar bastante desorden.
Un colgador de llaves o un vaciabolsillos cerca de la entrada permite crear una rutina sencilla: llegar, dejar las llaves siempre en el mismo sitio y encontrarlas allí al salir.
La organización funciona especialmente bien cuando reduce acciones en lugar de añadirlas.

4. Reorganiza el dormitorio antes del cambio de temporada
Septiembre no significa necesariamente sacar inmediatamente toda la ropa de otoño e invierno.
Es una época de transición y la temperatura todavía puede cambiar considerablemente de un día a otro. Por eso resulta más práctico preparar el dormitorio progresivamente.
Devuelve protagonismo a la ropa que utilizas habitualmente
Observa qué prendas estás utilizando ahora y procura que sean las más accesibles.
La ropa que llevamos semanas sin utilizar puede desplazarse a zonas menos inmediatas, dejando cajones, cómoda y armario preparados para las prendas de entretiempo que empezarán a incorporarse.
Aparta progresivamente la ropa puramente veraniega
No es necesario hacer todavía un cambio completo de armario.
Puedes comenzar por aquellas prendas que difícilmente volverás a utilizar este año y mantener accesibles las que todavía tengan sentido durante las semanas más cálidas.
Cuando llegue el momento de realizar el cambio completo de temporada será mucho más sencillo porque parte del trabajo ya estará hecho.
Reserva una zona de transición
Dedicar una pequeña parte del armario a prendas que funcionan entre estaciones evita mezclar continuamente ropa de verano e invierno.
Chaquetas ligeras, pantalones largos, alguna prenda de manga larga o calzado cerrado pueden ocupar esta zona temporal mientras cambia el tiempo.
TIP
Si necesitas reorganizar el armario completo, es mejor hacerlo como una tarea independiente. En septiembre basta con preparar la transición y retirar progresivamente aquello que deja de utilizarse.

5. Revisa la cocina y recupera las zonas de uso diario
Las vacaciones también pueden modificar nuestros hábitos en la cocina. Al recuperar horarios más regulares vuelven los desayunos rápidos, las comidas preparadas para determinados días y una utilización más constante de cajones, armarios y encimera.
Despeja la encimera
Empieza retirando aquello que ha terminado permaneciendo sobre la encimera sin necesitar estar allí.
Una superficie despejada facilita cocinar y limpiar, pero eso no significa que tenga que quedar completamente vacía. Los utensilios o pequeños electrodomésticos utilizados diariamente pueden permanecer accesibles si disponen de un espacio definido.
Revisa cajones y armarios
No es necesario reorganizar toda la cocina.
Comprueba simplemente las zonas que utilizas con mayor frecuencia: cubiertos, utensilios, recipientes, ollas y sartenes.
Si cada vez que necesitas algo tienes que retirar varios objetos para alcanzarlo, esa zona probablemente merece una revisión.
Recupera el espacio para la rutina semanal
La mejor organización no siempre es la que permite almacenar más cosas, sino la que facilita utilizar las que necesitamos.
Antes de comprar un organizador, identifica exactamente qué problema quieres solucionar: aprovechar altura, separar objetos, evitar apilamientos o acceder mejor al fondo de un armario.
Eso hará mucho más fácil elegir posteriormente una solución adecuada.
6. Guarda correctamente lo que no utilizarás hasta el próximo verano
Después de seleccionar lo que queremos conservar llega el momento de almacenarlo.
Agrupa los objetos por función o temporada
Guardar juntos objetos relacionados facilita recuperarlos.
Por ejemplo, podemos reunir los textiles de playa en una misma zona y mantener separados otros accesorios de verano. No es necesario crear una caja para cada pequeño grupo: basta con que la clasificación tenga sentido cuando necesitemos encontrarlo nuevamente.
Elige el sistema de almacenaje según lo que vas a guardar
Las cajas pueden resultar prácticas para objetos que necesitan cierta protección y para aprovechar estantes.
Las bolsas de almacenaje son especialmente útiles para determinados textiles. Algunos modelos permiten reducir considerablemente el volumen de prendas, mantas o ropa de temporada cuando el espacio disponible es limitado.
No existe un recipiente adecuado para todo. El contenido y el lugar donde vaya a almacenarse deberían determinar la solución.
Aprovecha espacios que no necesitas diariamente
Las zonas altas del armario, el interior de un canapé o determinados espacios de almacenaje son buenos candidatos para objetos que permanecerán varios meses guardados.
Los lugares más accesibles deberían reservarse para aquello que utilizamos con mayor frecuencia.

7. Etiqueta solo aquello que realmente necesites identificar
Etiquetar puede simplificar mucho el almacenamiento, pero no significa colocar una etiqueta en cada cajón de casa.
La etiqueta resulta especialmente útil cuando el contenido no puede identificarse a simple vista.
Identifica las cajas que permanecerán guardadas
Si tienes varias cajas similares en un armario, trastero o garaje, una etiqueta sencilla puede evitar tener que abrirlas todas.
“Playa y piscina”, “Textiles de verano” o “Accesorios verano” suele ser mucho más útil que una descripción excesivamente detallada.
Identifica el contenido de recipientes opacos
Las cajas transparentes permiten reconocer rápidamente lo que contienen. En recipientes opacos, el etiquetado adquiere mucha más importancia.
También puede ser útil incluir el nombre de la persona cuando varias personas de la casa almacenan objetos similares.
CONSEJO
etiqueta pensando en la persona que abrirá esa caja dentro de seis o nueve meses. La información debería permitir saber qué contiene sin necesidad de abrirla.
8. Crea pequeñas rutinas para que el orden dure
Organizar una habitación puede llevar unas horas. Mantenerla organizada depende de lo que hagamos después.
Dedica unos minutos a devolver las cosas a su sitio
No es necesario establecer una gran rutina de organización diaria.
Cinco minutos al terminar el día pueden ser suficientes para recoger aquellas pequeñas cosas que han ido quedando fuera de lugar.
Revisa una zona cada semana
Intentar mantener toda la casa perfectamente organizada puede resultar poco realista.
Una alternativa es revisar periódicamente una zona pequeña: un cajón, una balda, la entrada o una parte del armario.
El mantenimiento frecuente evita que sea necesario volver a realizar grandes reorganizaciones.
Observa dónde vuelve a aparecer el desorden
Si una zona vuelve a desordenarse pocos días después de organizarla, probablemente el problema no sea falta de esfuerzo.
Puede que el lugar elegido para guardar las cosas no sea cómodo, que haya demasiados objetos o que el sistema utilizado no responda a la forma en que realmente utilizamos ese espacio.
En ese caso, en lugar de ordenar una y otra vez de la misma manera, conviene cambiar el sistema.
9. Cómo organizar la casa después del verano sin hacerlo todo de golpe
Después del verano es fácil mirar alrededor y pensar que necesitamos poner toda la casa en orden inmediatamente.
No es necesario.
Empieza retirando aquello que ha dejado de utilizarse, recupera el recibidor para las entradas y salidas diarias, prepara poco a poco el dormitorio para el cambio de temporada, revisa las zonas más utilizadas de la cocina y guarda correctamente los objetos de verano.
Después, deja que la propia rutina te indique qué espacios necesitan realmente una organización más profunda.
No hace falta organizar toda la casa en un día. Elige la estancia que más lo necesita, empieza por ella y avanza poco a poco.

